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Baloncesto

Luis Cuascut y el sacrificio silencioso detrás del 3×3 boricua

El jugador se encuentra actualmente en Polonia junto a Bryan González, Miguel Martínez y Leandro Allende

Cuando el público observa a la Selección Nacional de Puerto Rico competir en el escenario internacional del baloncesto 3×3, suele concentrarse en los canastos, los bloqueos y las victorias. Sin embargo, detrás de cada torneo existe una realidad menos visible: largas horas de viaje, tiempo lejos de la familia y un proceso constante de adaptación física y emocional. Esa es precisamente la experiencia que vive el baloncelista puertorriqueño Luis Cuascut, una de las piezas fundamentales del programa nacional en los últimos dos años.

En los primeros dos encuentros del Mundial FIBA 3×3, Luis Cuascut acumulaba promedios de 4.5 puntos, cuatro rebotes y tres tapones. Foto por: FIBA 3×3

Cuascut, quien también se destaca en el Baloncesto Superior Nacional con los Indios de Mayagüez, se encuentra actualmente en Varsovia junto a Bryan González, Miguel Martínez y Leandro Allende representando a Puerto Rico en la Copa Mundial de la Federación Internacional de Baloncesto “FIBA” 3×3. Al momento de la entrevista, el conjunto boricua ya había dividido honores en sus primeros dos compromisos del Grupo D, superando a Brasil y cayendo ante Francia, mientras se preparaba para enfrentar hoy a Lituania y Bélgica.

Dentro de la cancha, Cuascut se ha convertido en uno de los principales especialistas defensivos del programa nacional. Su capacidad para proteger el aro, cambiar tiros y acumular bloqueos lo ha establecido como una de las armas más valiosas del equipo. En los primeros dos encuentros del Mundial FIBA 3×3 acumulaba promedios de 4.5 puntos, cuatro rebotes y tres tapones.

El eeuipo 3×3 de Puerto Rico está compuesto por: Luis Cuascut, Bryan González, Miguel Martínez y Leandro Allende. Foto: FIBA 3×3.

Pero lejos de las estadísticas, el jugador reconoce que el verdadero reto muchas veces comienza antes de llegar a la cancha. “Los viajes son lo más difícil de todo esto”, confesó Cuascut al explicar la exigencia que representa representar a Puerto Rico en una modalidad cuyo calendario internacional se desarrolla principalmente en Europa y Asia.

Los desplazamientos que frecuentemente superan las 15 horas de vuelo, forman parte constante de la rutina del equipo nacional. “Nosotros nos preparamos todos los días en Puerto Rico para jugar baloncesto y nos preparamos para competir. Nuestros viajes son bien largos, son muchas horas de vuelo, porque casi todos los torneos son en Europa y en Asia. Nosotros salimos de Puerto Rico todo el tiempo a competir y tenemos vuelos de 15 a 16 horas para llegar los destinos”, explicó el jugador.

Luis Cuascut lleva dos años de manera fija con el equipo 3×3. Foto: FIBA 3×3.

Esa realidad también tiene un impacto directo en su vida personal. Estar lejos de su esposa y de sus seres queridos es una de las partes más complejas de la experiencia internacional. Sin embargo, el jugador asegura que el respaldo de su familia ha sido clave para mantenerse enfocado mientras continúa desarrollando su carrera con el combinado patrio.

Según explicó, los dos años que lleva formando parte del programa le han permitido adaptarse gradualmente a ese estilo de vida, aunque admite que nunca resulta sencillo abandonar el hogar durante varios días para competir en distintas partes del mundo.

“En cuestión familiar, siempre me afecta un poco, porque estoy acostumbrado a tener a mi familia cerca. Aún así, es algo que me gusta mucho, me he acostumbrado a viajar. Ya llevo dos años corridos viajando con el 3×3 y tengo que dar gracias porque mi esposa y mi familia me apoyan bastante. Es algo que nos hemos ido acostumbrando poco a poco, porque es difícil irme varios días así de la nada para jugar en el exterior y luego regresar, pero así han sido mis pasados dos años”, señaló Cuascut.

A nivel físico, la preparación tampoco se detiene. Cuascut destacó la importancia de ajustar el cuerpo a los cambios de horario y combatir los efectos de los vuelos prolongados. El trabajo junto al cuerpo técnico y al preparador físico se convierte en una herramienta indispensable para que los jugadores puedan rendir al máximo nivel una vez comienza la competencia. “En cuestión de preparación nosotros tratamos de jugar bien con las horas. Son muchas las horas de diferencia con Puerto Rico y tratamos de adaptarnos a las horas. Tenemos que activar nuestro cuerpo”.

“Casi siempre andamos con un entrenador y tratamos de activar el cuerpo por más “machucones” que tengamos. Como los vuelos son tan largos, pasamos mucho tiempo sentados y se afectan las rodillas y los pies, y eso tiene un cambio en nuestros cuerpos. A la vez que te acostumbras, es como si uno fuera un motor de un carro, uno se acostumbra, sigue adelante y así mismo funcionamos”, terminó Cuascut.

Mientras Puerto Rico continúa su camino mundialista en Varsovia, historias como la de Luis Cuascut recuerdan que vestir los colores de la patria implica mucho más que jugar baloncesto. Detrás de cada partido existe un sacrificio silencioso, impulsado por la pasión de representar a Puerto Rico en cualquier rincón del mundo.

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