Transcripción: Homenaje a José “Piculín” Ortiz
Fuente: Talento Real (YouTube) | Programa de homenaje póstumo
En nombre de la familia de José, de su esposa, de su hijo, hijas, hermanos, madres, agradecemos todas las muestras de solidaridad que han dado durante este proceso complicado.
Lamentablemente anoche, a las 12:30 de la madrugada, dejó este plano terrenal luego de una larga lucha contra el cáncer colorrectal.
Fue un guerrero igual que lo fue en la cancha, lo fue con su salud y con su vida. Dio la batalla hasta el final, a pesar de todos los escollos presentados.
Creo que es momento de darle las gracias a José por todo lo que hizo por este país.
Puerto Rico va a estar en deuda con Piculín Ortiz por el resto de la vida porque gracias a Piculín, en nombre de Puerto Rico, sonó en cada esquina del mundo, no solamente en el baloncesto, sino en todas las esferas.
Piculín fue una figura emblemática que marcó varias generaciones y se convirtió en el superhéroe de muchos.
Pensamos que era indestructible e invencible, pero lamentablemente la vida siempre nos lleva al punto donde tenemos que reconocer que en algún momento dejaremos de estar aquí y pasaremos a otro plano.
Ahora nos toca defender y enaltecer el legado de José Rafael “Piculín” Ortiz, que dejó de ser José Rafael Ortiz Ríos para convertirse en el Piculín de Puerto Rico y representarnos y poner el nombre de Puerto Rico en alto.
Tuve el honor de compartir con Piculín desde 1987 hasta el día de ayer, donde ya sabíamos que la situación estaba complicada.
Agradecemos a todos los doctores que dieron la mano, a todas las personas, a todos los familiares que han estado envueltos en este proceso, que fue un proceso bien difícil, bien complicado, pero que José dio la batalla y lo agradece.
José, recientemente tuvimos una buena conversación y él me dijo que se sentía plenamente feliz en esta etapa de su vida y que daba las gracias por todo lo que ha vivido y estaba en una etapa de agradecimiento.
Sé que somos egoístas en muchas ocasiones y no queremos dejar ir a las personas, pero ya era momento que José descansara y dejara de sufrir.
Lo vamos a extrañar mucho, pero lo importante es que reconozcamos todo lo que hizo dentro y fuera de la cancha. José era una persona bien noble.
Ustedes podían conocer a José el baloncelista, Piculín, el baloncelista. Era un poquito refunfuñón, pero tenía un corazón bien noble, una persona que todo era de todo el mundo y lo compartía todo.
Tan es así que compartió su vida con el pueblo de Puerto Rico.
A nombre de todo el equipo del BSN y de todo el personal que trabajó con varios de ellos, queremos extenderle un abrazo solidario a la familia de Piculín, a su esposa, a sus hijos y familiares, en un momento bien difícil.
Como dice Jum, una figura emblemática, inspiradora, que dejó huellas en Puerto Rico.
He dicho en varios foros que, a nivel personal, mis hermanos y yo tuvimos la oportunidad de compartir con él desde joven gracias a la relación que tenía nuestro padre con él.
Trabajé en un campamento de verano de él, jovencito. Desde joven estuvimos bien ligados.
A Piculín, todavía hasta el día de ayer, antier, yo lo miraba y seguía siendo esa figura inspiradora. Hay figuras que de niño te marcan y pueden ser ya uno mayor y evolucionar en donde sea, pero esa huella que te marcó de niño la mantienes no importa la edad que tengas.
Tuve la oportunidad, inclusive con Jum, de estar en la exaltación de la Fama de él en Beijín, China, en 2019.
Tanto que se puede decir de una figura como esa. Es un día que nos da tristeza, pero también un poco de reflexión, celebración y agradecimiento por la oportunidad de ser parte de una trayectoria como esa y poder haberla vivido de cerca.
De nuestra parte vamos a estar haciendo actividades en el BSN. Próximamente daremos información de las distintas actividades que vamos a hacer honrando la figura y la carrera de Piculín.
Muchos lo veíamos y nunca podíamos saber precisamente su estado de salud porque era un luchador y se comportaba como tal. Gran parte de ese comportamiento, de esa actitud, era lo que lo hacía ser lo que fue en la cancha. Ese drive era lo que lo movía inclusive fuera de la cancha.
La delicadeza de su salud era difícil de notar porque su forma de ser no te lo permitía.
Es un día triste, pero también de reflexión y de dar gracias a Dios por haber tenido esa oportunidad.
Yo conocí a Piculín desde los años 70, cuando él era un joven allá en Calle Orestes, el maestro de educación física, tratando de que él se envolviera en el baloncesto.
Yo como estudiante allí, nosotros jugábamos y él siempre trataba de jugar con nosotros, los que ya estábamos en el nivel superior, y nosotros no lo cogíamos porque de verdad Piculín no tenía… nosotros le decíamos que era un malango.
Pero de ahí, eso fue lo que lo motivó a él para ser el jugador que fue.
Mis mayores experiencias de vida con él fueron ya después de haberse retirado de la selección, cuando yo trabajé con Julio en la selección nacional y nosotros lo rescatamos, o le pedimos que nos ayudara a rescatar el baloncesto en Puerto Rico.
Se hizo parte nuevamente, con Gerome Mincy, de la selección nacional. Aquel famoso juego de Canadá donde el equipo clasificó para las Olimpiadas de Grecia.
Mis recuerdos de Piculín eran mis batallas con él para que trabajara con Julio, con el viejo, como él le decía. Tuve unas experiencias bien exquisitas, bien bonitas con él.
Después de ahí, la vida nos llevó a tener estos encuentros por su enfermedad y a compartir de una manera diferente.
Todo lo que tengo por Piculín es un respeto y un cariño inmenso por su familia.
Como dijo Jum ahora, nosotros vamos a estar en deuda con José Piculín Ortiz porque el legado que él ha dejado es tan grande que donde quiera que uno va en Europa, el nombre de Piculín lo mencionan.
Mi experiencia en España, en Grecia, cuando tú vas, lo primero que te preguntan es por Piculín, cuando la gente se entera que tú eres de Puerto Rico.
Así que nada, Piculín, vuela alto. El respeto está ahí, el aprecio, la camaradería entre nosotros dos, a pesar de las diferencias que teníamos dentro del rectángulo, eran de batalla porque él era fuerte en su proceder con el juego, pero eso fue lo que lo hizo grande.
Yo soy fiel creyente que los homenajes se dan en vida y no cuando la persona muere. Yo me ocupé, mientras he sido presidente de la federación, de exaltar varias figuras, pero una de ellas es la figura de Piculín Ortiz, a quien le retiré el número.
Sometimos su nombre para ser exaltado al Salón de la Fama de FIBA. Tuve la oportunidad de estar con mi querido amigo Ricardo Dalmau allá con él y con su esposa Silvia.
Lo integramos como parte de la selección nacional masculina para que fuera a darle charla. Trabajó con jugadores como George Conditt.
Ahora, el mejor homenaje que podemos hacer es resaltar su legado y agradecerle todo lo que hizo por Puerto Rico y por cada uno de nosotros.
Muchos pierden a Piculín Ortiz, el héroe. Muchos pierden a Piculín, el baloncelista. Yo pierdo un hermano.
Era mi hermano ayer, con quien tuve grandes conversaciones durante toda su vida.
Gran parte de lo que yo soy como profesional hoy y lo que estoy envuelto en baloncesto es gracias a Piculín.
Era el primero que me llamaba y me decía: ‘No te olvides de mí, que quiero estar ahí en ese evento.’
Si alguien siente y padece por este país y por las selecciones nacionales, es José Piculín Ortiz. Él siempre quería estar envuelto de una manera u otra y apoyaba las selecciones. Esa selección era su vida.
Mucha gente no sabe los sacrificios que hizo Piculín para poder representar el país en muchas ocasiones: cuando no había seguros, cuando si jugabas en la NBA no podías jugar con la selección nacional, las decisiones que tomó, los viajes que se daba de viajar desde Grecia para venir a jugar un Centrobasket.
Los sacrificios que hizo, que hacen muchos atletas y muchas veces el fanático no reconoce porque ven el resultado final que es la cancha, pero no ven las horas de entrenamiento y todas las vicisitudes que pasa un atleta para poder llegar al nivel de representar el país.
Hay otras actividades que estamos ya planificando. Como dice Jun, también creyente de darle la mayor cantidad de reconocimiento mientras está en vida, pero no quita que las instituciones separen ese espacio para reconocer y honrar figuras como esa y que las generaciones que van subiendo también conozcan un poco de su historia deportiva.
Figuras que realmente van a pasar por distintas generaciones y no vamos a poder conocer figuras que marquen de la forma que Piculín marcó.
Próximamente vamos a estar dando los detalles de las distintas cosas que vamos a estar haciendo. Definitivamente el minuto de silencio va a estar ahí, y otras actividades que vamos a estar mencionando.
Lo que es el juego de estrellas en San Germán, también vamos a estar haciendo actividades conmemorativas, partidos… Tengo 5,000 historias con Piculín, unas que podemos contar, otras que no. No porque fuera nada malo, sino porque son asuntos personales que hablábamos.
En 1999 yo era el aguador del equipo de Puerto Rico en el torneo premundial que se hizo en el Coliseo Roberto Clemente. Ese torneo vino a Estados Unidos con sus jugadores de NBA. Uno de los jugadores que tenía el equipo era Tim Duncan.
Antes del juego le habían sacado casi 100 cc del líquido de la rodilla. Él dijo: ‘Yo voy a jugar, sácame el líquido y ponme que yo voy a jugar.’
Recuerdo que hicimos un avance, nos pusimos a dos puntos y le metió tres bolas en la cara a Tim Duncan y me miró. Cuando pidieron timeout, me dijo: ‘Ahora se lo voy a donquear en la cara.’ Y la próxima jugada cogió la bola y la donqueo en la cara. Me miró y me dijo: ‘Te lo dije.’
La primera vez que vi en persona a este caballero, yo era un adolescente, fanático del baloncesto. Recuerdo que estuve en casa de Piculín con él y me dice: ‘Mira, por ahí viene Raymond Dalmau, vamos a hacer un barbecue.’ Y yo: ‘¿Que viene Raymond?’ Me dijo: ‘Sí, sí, pero no te pongas fanático a pedir fotos.’
Recuerdo que Raymond llegó con su esposa Sandra y yo tenía 14, 15 años. Raymond llega allí y yo mirando a Piculín y a Raymond decía: ‘Wow, yo estoy compartiendo con estas dos figuras del deporte.’
Yo viajé al mundo con Piculín como familia, como fanático, y vivimos momentos muy bonitos. Otros no tan bonitos porque en la vida todo tiene altas y bajas, pero lo importante siempre es recordar el amor y el cariño que él nos tenía a todos.
Siempre estuvo presente y siempre que podía dar la mano la daba. Era bien exigente, nunca se conformaba con lo mínimo. La gente decía que se quejaba, pero los alfas, las personas que quieren la excelencia, pues exigen. Y él fue muy exigente con él mismo.
José tuvo hace dos o tres años un suceso donde por poco se nos va, pero peleó y quiso pelear y peleó tres añitos más. Dejó ese pódcast, muchas vivencias de muchas personas, hizo muchas cosas en su vida que estaban incompletas y dio mucho amor y cariño durante todo ese tiempo.
Entrevista realizada por Talento Real 2026

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